Luna llena

I.

Nunca he tenido miedo de admitir cuando la vida me duele. No me hace sentir ni débil, ni menos grandiosa. Aunque tampoco me gusta prostituir mis heridas para recibir lo que necesito de los demás. Me asumo sola. No embarro a los demás con mis problemas pero también aprendí a amar mi vulnerabilidad y a apoyarme en otros hombros, a dejarme abrazar.

Recibo al dolor y lo abrazo y me hundo en él. Sin perderme. Simplemente no le huyo. Ya no. Huirle duele más. Intento ser honesta conmigo misma y he aprendido a dejar que cada quién resuelva sus cosas. Aprender la diferencia entre "ayudar" e "invadir".

Poco a poco voy amando mejor, sin sobreproteger a los que amo porque sé que pueden solos y hoy más que nunca creo en su grandeza.

II.

Me resulta tremendamente fácil dejar ir. A veces hasta culpable me he sentido por ello pero por fin entendí que soy más amante de ver volar que de aferrarme y ver las alas morir. Ni a las personas, ni a las cosas me aferro. Quizá el ser nómada me ha hecho entender que no soy dueña de nada mas que de mi cuerpo y mis pensamientos. De mis sentimientos y mis sueños. Todo lo demás, nada es mío. Lo que se ha quedado, lo que está conmigo, no es por capricho mío sino porque pertenece aquí, donde pertenezco yo.

III.

Detesto la mediocridad. Me da flojera la gente que se queja de todo. Me molesta de sobremanera que la gente asuma que sabe lo que sucede en la cabeza y en el corazón de los demás y por encima de todo, no puedo coexistir con gente que es indiferente a las tragedias. No tolero la irresponsabilidad y aún trabajo cada día por no dejar que mi adicción a la responsabilidad me haga asumir la de los demás.

IV.

Sigo aprendiendo a elegir mis batallas. A decidir en qué vale la pena invertir mi energía. En no mezclarme en cosas que no tienen que ver conmigo. Y lo que sí tiene que ver conmigo, sólo ocuparme por lo que depende de mí y está bajo mi control. Lo demás, dejar que fluya. Admirar el baile de la vida. Confiar en que el universo también hace su parte cuando tú ya hiciste la tuya. Y jamás, absolutamente jamás, espero que las cosas se arreglen solas, que me caigan del cielo, o que la vida sea justa. Trabajo duro, y lucho porque mi amor, mi pasión, mi nobleza y mi honestidad me guíen y sean el origen de todas mis acciones.

V.

No presumo felicidad que no tengo, no me gusta decir que la vida es grandiosa cuando me estoy muriendo por dentro. Y no por lo que los demás puedan llegar a pensar sino porque creo que la negación es destructiva, y no me permito mentirme porque eso acaba con mi sanidad emocional. En general, no sé mentir, y me ha costado entender que omitir información que no es mía, no es ser deshonesto, es respetar lo que le pertenece a los demás y que no es mío para contar.

VI.

Hoy me siento plena. Cansada, exhausta, adolorida, pero plena. Aún hay mucho que tiene qué caer en su lugar pero ya lo veo venir. Abro los brazos. Así como me he entregado al dolor me entrego ahora al universo que por fin me dice "ten, es tuyo, has luchado por esto, recíbelo."

VII.

Agradezco infinitamente a cada una de las personas que me han apoyado en este viaje. Puedo decir que si sigo de pie en parte es porque los trancazos jamás han venido de adentro, sino de afuera. La vida me ha golpeado, pero mi gente jamás me ha lastimado sino todo lo contrario, me ha arropado cuando mi alma muere de frío. Afortunada soy de tener amistades que hoy confirmo, fueron creadas desde el amor más puro, tanto así que los raspones de la vida sólo nos han hecho abrazarnos más fuerte. Amigos que son más familia que la familia. Y familia que es tan maciza porque ante todo; somos amigos.

VIII.

Agradezco poder tener mi corazón tranquilo, saber que en cada historia de amor, el amor ha vencido. Que si las cosas terminan o no, es por el cauce de la vida misma más no por habernos herido. Orgullosa estoy de saber que he soltado, que no he rogado ni he pisado la dignidad de nadie haciendo que me rueguen. Saber que no me he aferrado a nada y que aunque a veces el dolor es inevitable, no hay nada más bonito que poder ser honesto. Agradezco saber que lo que hoy tengo es porque aquí quiere estar. Asumo con orgullo lo que recibo y lo que he sembrado porque sé que jamás he exigido nada. Sé que he dejado volar, que no he retenido, que cada una de las personas que están en mi vida es porque quieren estar en ella.

IX.

Trabajo día a día por no cargar con culpas. Acepto lo que recibo agradecida, sabiendo que me lo he ganado. No voy a sentirme culpable jamás por mi capacidad de afecto, ni por despertar sentimientos buenos en los demás. Merezco el amor que me dan. Y todo lo que amo, todo lo que siento y me brota desde lo más puro del corazón; está bien. Y pido que las ganas de hacer las cosas bien, me guíen siempre.

X.

Hoy asumo con orgullo los triunfos pequeños que poco a poco se van haciendo más grandes porque he sudado y sangrado con todo lo que tengo y todo lo que soy. Le he dado todo al amor de mi vida; las letras y el cine. Lo he invertido todo, lo he arriesgado todo y puedo por fin ver que todo lo que pensé que había sacrificado por lanzarme a este sueño, no se ha ido; ha crecido.

Hoy puedo decir "gracias" en vez de "no, para nada" cuando me dicen "escribes bien" o "eres buena". Hoy puedo decir gracias y aceptar los elogios de la misma manera que puedo decir con la humildad que sólo el amor a una pasión así te da: "todavía me falta".

Hoy me emociona saber que no soy nada comparado con todo lo que voy a ser. Que todas estas oportunidades que me están llegando, las he construido. La vida no me está regalando nada, tengo callos y residuos de sangre del intenso trabajo que me ha llevado construir esto. Hoy es mío, lo abrazo y lo recibo.

XI.

Hoy sé que cada uno de nosotros y nuestra historia de vida, va a crear impacto en los demás. De un modo u otro. En una persona o en mil. No importa. Vas a impactar a los demás. Si haces las cosas bien, si tus pensamientos y sentimientos limpios y sanos son los que dominan tu vida, la posibilidad a que el impacto que causes en los demás sea positivo, se vuelve más grande. Y eso es lo único que nos toca a nosotros. Luchar por nuestros sueños. Ser nobles. Ser honestos. Si haces eso la vida girará a tu alrededor y en vez de hacerte vomitar te pondrá a bailar. Acepta que tu felicidad y tu éxito también van a causar envidias, o sentimientos más grises en otras personas, y por muy triste que sea; sonríe y sigue. Nuestro camino define el cómo reaccionamos al camino de los demás. No es culpa tuya si los demás no están conformes con su camino y su historia y se proyectan en ti. Sacúdete eso. Entiende que lo que los demás piensen de ti, no te define. Te defines tú todos los días con tus acciones. Eres lo que sientes y lo que piensas. Y enfócate en lo único que depende de ti. Amar. Luchar. Crear. Y te aseguro que el impacto que tendrás en el mundo, será positivo. Y no es que la vida te premie o te aplauda, pero cuando haces las cosas bien y por las razones correctas; atraes magia.

Hoy, hay luna llena. Y brilla. Y cobija con su luz.

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